domingo, 5 de octubre de 2014

"Real"

Octubre 5, 2014

Resulta que al final todos nos engañan. No es tan blanco y negro como se nos había prometido. En aquellas dos inocentes e utópicas franjas opuestas, nuestra sociedad se encargade embrutecernos ante el medio ambiente en una situación en la que solo conocieramos y reconocieramos (valga la diferencia) dos ámbitos únicos del lo concreto. Pero nos enteramos que entre todas las estafas que nos hacen, esta es de las mayores.  No hay cosa tal como el bien y el mal.

Son demasiadas las escalas de grises que se abstienen de mostrar, y al descubrirlas, esos sútiles e indefensos tonos de color pasaban a tomar una forma por desconocida, marginada. Se podría decir que la razón por la cual resulta mejor darnos dos extremos, surge de la necesidad de un control social que sería imposible de lo contrario. Si se nos dijera que no hay cosa tal como un mal determinado o un bien contundente, no nos veríamos limitados en ningún aspecto de nuestra conducta. Es por esto que una intención de bien común resulta en uno de los fenómenos que más afecta a la raza humana.

Estamos biológicamente (casi) incapacitados para diferenciar el blanco del negro. No estamos aptos para reconocer los grises. La falta de tolerancia que tenemos ante cualquier sujeto que se atreva a desafiar nuestros limitados dos extremos es el catalizador de todas las manifestaciones que comprueban que aunque se considere lo contrario, seguimos siendo la especie más ignorante que ha caminado por la faz de la tierra.

Aura 

domingo, 21 de septiembre de 2014

del verbo...

21 de septiembre del 2014



Me considero astuta, pero se covierte mi avispadez caso omiso al verte. Resulta que mi hipótesis siempre estuvo incorrecta: no soy parte de la excepción. Soy un conjunto de instintos que llaman tu nombre. Si se conoce que los humanos somos seres racionales, permita Dios y seas tú el que sin razón ni motivo tiene la capacidad de volverme animal, pícara, perversa. Ya no soy mía, pues mi latir va al ritmo de las pulsiones que provocas. Porque como te gusta provocar. No se necesita más que un mero roce para lograr en mi el cataclismo que resulta en la locura a sabiendas: esa que conoce su quebrantamiento racional completo, pero no tiene problema con ello. Que sea mi locura mi bendición si se trata de ti.



Aura 
(que ya la perfección no me basta)

martes, 31 de diciembre de 2013

Ahora

Diciembre 31, 2013.

    Por un año en el que me despedí de muchos, pero me abrí al mundo. Me enamoré, reí, lloré, sufrí, dije adiós, aprendí.. Ya no se si amar o odiar todo lo que me ha pasado en estos últimos meses, pero de alguna manera extraña me ha hecho tan y tan felíz. Hoy digo adiós de nuevo, pero con tantas y tantas ansias. Ya no hay ninguna atadura melancólica que me mantenga en el pasado, porque hoy lo dejo todo ir. Ya no valdrá la pena seguir extrañando lo que fue si eso me impide amar lo que será.  Hoy todo pasa a ser viejo. Ya no soy, ahora seré. Seré nueva, tendré vida nueva, me abriré a todas las oportunidades que se me presenten, no diré que no, continuaré amando, ya no le tendré miedo a caer, o a fallar, porque fallando y doliendo he sido tan caóticamente alegre. Es ahora cuando comenzaré a entender que lo viví y que no lo entendí mientras lo vivía, porque toma tiempo hacerle lógica a lo que nos pasa; toma toda una vida. Es ahora donde me lanzo al mundo por primera vez, y sin ningún miedo cruzo todas las fronteras que pueda. Ahora cuando no sentiré la necesidad de defender mi cariño por que todos los que me quieran amar lo harán y los que no, no me harán falta. No le rogaré a nadie que se quede, porque si se quieren ir no merecen estar. Ahora cuando la aceptación de nadie será mi meta, porque ya me acepté a mi misma. Ahora cuando no me interesa seguir ningún otro sueño que no sea el mío. Ahora cuando mi vida no será tema de discusión, no permitiré que lo sea. Perdonaré a todos los que me han lastimado, y así, de una vez por todas voy a sanar todas las cicatrizes abiertas que me han dejado. Ahora cuando compañías innecesarias se irán, porque perdonando la redundancia, no me hacen falta. Ya no tendré que esconderme detrás de un pseudónimo; soy Andrea, y nadie más. Nada me hace falta, yo soy suficiente, y me pudo haber tomado 17 años entenderlo, pero al fin lo logré. No estoy cerca a ser perfecta pero mis intenciones ya lo son todo.

Andrea M. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Cerrando Capítulos o Intentando

6 de Diciembre del 2013

  Suelen decir que al cerrarse puertas se abren otras, pero qué ocurre cuando las puertas nunca logran cerrarse por completo? Que alguien me diga las debidas instrucciones necesarias para entender cómo darle fin por completo a ciertos aspectos de mi vida y abrir otros. Pero resulta que ya conozco la respuesta, sé que por más quiera, las puertas de nuestra vida no se cierran, todas se abren, y no es hasta que terminamos de sacarle provecho a una que la otra nos permite pasar. Es como si una reacción en cadena solo fuese posible al conseguir la llave de la primera. De lección en lección, todas estas se convierten en una, nuestra vida.
  Si es así, asumo que tengo demasiados asuntos pendientes como para continuar, y aunque quiero, quizás me falta aún entender algunas cosas para poder seguir con mi camino. Debo disculpas, confesiones, secretos, y sobre todo me falta dar el primer paso con muchas personas. Son precisamente estos asuntos pendientes los que no me permiten seguir hacia delante, los que me mantienen atada a problemas pasados. Esta reflexión algo innecesaria probablemente resulta a que pronto se acaba el año, y que con el, quiero enterrar todas las cosas que me surgieron en los pasados 12 meses, y con él enterrar a la Andrea que ya no es.
  Quizás después de todo mis intentos no sean quizás no sean suficiente, pero puedo decir que al menos lo intenté, no me rendí. Y podré estar satisfecha de que aunque la puerta siga presente, de par en par, otra se abrirá ya que no quedará nada más que hacer.

Andrea 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Caer


Noviembre 11 2013

No se si es la temporada, o la temperatura, pero llega esta época de cambios y de  muertes lentas de los árboles que la primevera con tanto esfuerzo recuperó que de la misma forma, y poquito a poco mueren muchos aspectos de mi, y de mi vida.  Y de paso me pregunto si soy patética por extrañar, por sentirme así, -allá yo con mis pensamientos conflictivos-; pero quizás es necesario esto de sentirse triste, de sentirse nostálgico, de recordar que la perfección no vive en mi, y que siento, duelo. A su vez recuerdo que me afecta lo que creo que no me afecta, y que mi aparentada indiferencia me quita más de lo que puedo palpar. Y es así mismo, como palpo mis más remotos pensamimentos y mis más bonitas memorias, y al igual que las hojas que caen a morir al suelo, mi sentir por algunos instantes se encuentra flotando, dejandose llevar por el frío que le dice que es hora de dejar ir.

Aria

martes, 12 de noviembre de 2013

Intentos



No necesito introducción de fechas pues lo que voy a decir es un asunto que debí haber discutido hace mucho, y no creo que pierda su vigencia en los próximos años. La edad en la que me protagonizo se presta para muchas cosas; vivir al máximo, no perder oportunidades, no ser atados a ningún tipo de inhibiciones o responsabilidades, a amar erráticamente, a padecer y sufrir de la misma manera, pero más allá de todo, se vive intensamente, todo es intenso. Al rodearme de personas igual de intensas, y de la mimsa edad, comienzan todos a canalizar su intensidad de la peor manera, poco a poco deshaciendose unos a los otros en críticas e insultos. ¿No creen acaso que la vida en sí se encarga de darme suficientes lecciones y problemas? ¿Nunca han considerado la remota idea de que el peso de mantenerme a flote es de por sí más de lo que puedo aguantar? Hablo en primera persona pero no me refiero de la misma manera, porque al hablar de mí hablo de todos, de todos nosotros. Se que debo entender que hago lo más que puedo, y que mis esfuerzos son suficientes, pero no necesito que nada, ni nadie me esté insinuando día tras día que ellos podrían vivir mi vida mejor de lo que la vivo yo. Porque nadie ha pasado las dificultades que solo yo conozco, nadie ha sufrido de la misma manera, nadie ha escuchado los elogios y los insultos que mis oídos han tenido que escuchar en más de una ocasión, nadie ha perdido y ha fracasado como yo, y de la misma manera nadie ha vencido, y se ha recuperado como yo. Y el que diga que sí, y que puede hacerlo mejor, que lo intente, porque yo ni por un segundo me atrevería a lanzarme a la vida de otra persona, porque sé que no podría hacer ni la mitad de lo que hacen ellos, porque son como son por alguna razón. 

Si esto no hace sentido, y toma más de una lectura entender, mis diculpas. Pero consideraba necesario expresar esto, con este propósito creé mi blog. 

Aria

domingo, 27 de octubre de 2013

Mi persona

Octubre 27 2013

     Me dijeron que las cosas cambiarían, que no diera nada por seguro, y no les creí. En cuestión de semanas, de nuevo, todo lo que conocía, ya no es. Todo lo que creía, ya no existe. Todo lo que amé, no me amó. Es así como he dedicado cada pensamiento remoto a analizar los porqués, los cómo, los cuándo... ¿Cuándo dejé de ser suficiente? ¿Cuándo comencé a no importar? ¿Porqué así? ¿Porqué ahora?

    Entonces comienza la disputa, si tener coraje, si estar felíz, si no darle importancia. Y mi conclusión resulta en todas a la vez, estar felíz, morir de rabia, y actuar como si no me importase. Pero si importa, porque más allá de ser un ente, fue una etapa de mi vida, un pedacito de mi. Si dudé de la llegada de esa persona a mi vida, estuve equivocada, porque llegó, en el momento más indicado, y en el más imperante, se marchó. Esa que hace que dudes todo lo que conoces como correcto, esa que hace amar las imperfecciones que antes no tolerabas mirar al espejo, esa que te lleva a la cúspide de tu felicidad, y de igual forma a tus días más tristes. Esa persona que causa unas epifanías en ti que nada pudo haber causado antes, esa persona por la que dueles, por la que lloras, por la que sufres. Esa persona que te lleva a hacer cosas que antes pensabas imposibles, y que te causa sentimientos que creías que no existías.

   Por consecuencia entiendo que la despedida no se trata de ti nada más, estoy siendo maestra de ceremonia del funeral de una parte de mi que ya no existe, y que quizás nunca más vuelva a ver. Me despido de mi también, de la persona que fui contigo, mi persona.

Andrea